viernes, 25 de noviembre de 2016

Bavarois sin gluten de chocolate blanco, lima y semillas de amapola/chía

¡Hola a todos!

Ya estoy aquí de nuevo... ¡Por fin! Perdonar por estos días desaparecida, pero es que he estado con bronquitis y la verdad que no tenía muchas ganas de cocinar... Además, pensé que era mejor tomarme un descanso y recuperarme muy bien.

¡Y ya casi estoy recuperada! Así que vamos al lío.

La receta de hoy es para el reto "Alfabeto dulce", aunque quizás con este tiempo no pega mucho... Pero tenía muchas ganas de hacerla. Este mes ha tocado semillas de amapola y cítricos, pero como no pude encontrarlas sin gluten, elegí la chía, que es un poco parecida (espero poder encontrarlas y hacerla con las de amapola).

Se trata de una bavarois, que es como una mousse más densa, de chocolate blanco, lima y semillas. La verdad es que no esperaba que me quedara también, y mucho menos tan buena. Además, me arriesgue y probé con ella el glaseado espejo, y la verdad que no me resultó tan difícil como parece, y el resultado ha sido increíble.

Aunque es un postre frío, no debéis dejar escapar la oportunidad de hacerla, porque... ¡está de rechupete!

Así que...¡corre, apunta lo que necesitas! ¡Y no tienes que encender ni el horno!

Déjales a todos con la boca abierta...



BAVAROIS DE CHOCOLATE BLANCO, LIMA Y SEMILLAS DE AMAPOLA

Ingredientes:

Para el glaseado de lima:

  • 50 ml agua
  • 100 g azúcar
  • 100 g sirope de maíz karo
  • 65 g leche condensada
  • 100 g chocolate blanco troceado
  • 5 láminas de gelatina disuelta en 36 ml de agua caliente
  • El zumo de 1 lima
  • Colorante verde


Para la base de galletas:

  • 200 gr de galletas gullón sin gluten
  • 100 gr de mantequilla
  • 50 gr de semillas de amapola


Para el bavarois:

  • 500 ml de nata para montar (para montarla)
  • 500 ml de nata para montar
  • 250 gr de chocolate de cobertura blanco
  • 70 gr de azúcar
  • 6 de yemas de huevo
  • 7 hojas de gelatina neutra
  • La ralladura de 2 limas
  • El zumo de una lima
  • 70 g semillas
  • colorante amarillo (opcional, si queréis intensificar el color)
  • 2 cucharadas de azúcar glas (al gusto)


Preparación:

Antes de nada, vamos a preparar el glaseado para poder bañar la tarta, porque lo tenemos que dejar reposar unas 24 horas.

Primero, ponemos a hidratar las hojas de gelatina en un recipiente con agua fría, y mientras, vamos preparando el resto de los ingredientes. Cuando las tenemos bien hidratadas y blanditas, las escurrimos y la diluimos en 36 ml de agua muy caliente, removiendo muy bien hasta que estén totalmente disueltas. Reservamos.

En un cazo, ponemos el agua, el azúcar, el zumo de la lima y el jarabe de glucosa, y lo calentamos a fuego medio-alto, hasta que alcance los 103ºC, y obtengamos un jarabe. En ese momento, lo echamos poco a poco sobre la leche condensada, y vamos removiendo con unas varillas de metal. Cuando lo tenemos bien integrado, añadimos el chocolate blanco y vamos removiendo hasta que se disuelva por completo. Después, y antes de que llegue a enfriarse, incorporamos la gelatina a la mezcla, y volvemos a mezclar.

Ahora, vamos añadiendo el colorante en cantidades muy pequeñas, y mezclándolo muy bien con las varillas, hasta conseguir el tono deseado.

En una jarrita, colamos el glaseado y lo dejamos reposar en la nevera, si puede ser toda la noche mejor, así espesará bastante y los sabores se integrarán mejor.

Cuando tenemos listo el glaseado, ya podemos empezar la tarta, que como también necesita reposar toda la noche, podemos hacerlo todo el mismo día, y al día siguiente montarla.

Empezaremos con la base de galletas, que como ya sabréis, es muy fácil y rápida de hacer, con la única diferencia, de que le añadiremos las semillas de amapola/chía. Trituramos las galletas, hasta que se quedan como arenilla, y las mezclamos con las semillas. Fundimos la mantequilla al microondas y la añadimos a la mezcla anterior, integrandola muy bien. Cuando tenemos una masa casi compacta, donde la mantequilla se ha repartido muy bien, la echamos en el molde que hayamos elegido (mejor si es desmoldable), con la base forrada con papel vegetal; y lo extendemos muy bien. Para finalizar, con ayuda de un vaso, apretaremos bien la base, para que quede más compacta. Reservamos en la nevera, mientras vamos preparando la bavarois.

Lo primero, será hidratar las hojas de gelatina, y derretir el chocolate blanco al microondas. Después, colocamos en un cazo la nata y el zumo y la ralladura de la lima a fuego medio-alto y, removiendo de vez en cuando, lo dejaremos que hierva.

En otro bol, ponemos las yemas con el azúcar y removemos despacio, evitando que se haga espuma. Cuando la mezcla de la nata ha hervido, la echamos muy despacio sobre las yemas (para que no cuajen) y removiendo muy despacito, sin formar espuma.



                                                                    

Echamos esta crema en el mismo cazo de la nata, pero pasándola por un colador primero, y la ponemos al fuego medio, sin dejar de remover, hasta que se espesa un poquito. Tener mucho cuidado de que no hierva, para que no estropee la crema. ¡Y mucha paciencia! Ya que tarda bastante.

Retiramos del fuego y echamos la gelatina bien escurrida, mezclando muy bien hasta que se disuelva. Luego, añadimos el chocolate blanco derretido y seguimos removiendo, para integrarlo todo muy bien.

  

Volvemos a colar la crema sobre un bol y le añadimos las semillas y el colorante, si habéis decidido ponerle. Dejamos templar, tapado con un film, que toque la superficie de la crema, para que no se forme costra.

  

Cuando la crema está casi fría, ya podemos montar la nata. Con ayuda de una espátula y con movimientos envolventes, vamos integrando la nata a la mezcla, con mucho cuidado de que no se baje la nata. Probamos la mousse, y según el gusto, podéis añadir un par de cucharaditas de azúcar glas.

                       

Echamos esta crema en la base de galletas, cubrimos con un film transparente y dejamos reposar en la nevera hasta el día siguiente.



Y... Al día siguiente...

¡Ya podemos montar nuestra tarta!

Colocamos debajo de una rejilla un papel vegetal, y encima, un bote o tubo que tenga una buena base, para aguantar la tarta (no queremos que sufra ningún accidente. Yo usé el de nesquick). Desmoldamos con mucho cuidado la tarta, ya veréis lo preciosa que es, y la colocamos encima del bote.

Calentamos la glasa hasta unos 30ºC, asegurándonos de que se disuelve todo muy bien, y la vamos echando despacito sobre la tarta, para que la cubra toda. Dejamos que vaya cayendo durante al menos 1 hora.

                               

Pasado ese tiempo, limpiamos los bordes un poco y pasamos a la bandeja donde queremos presentarla. Y... ¡a decorar! Puedes ponerle lo que quieras. En mi caso, le puse unas rodajitas de lima, un poco de arena de galleta, semillas y virutas de chocolate.

Además, hice unos bombones de chocolate blanco, lima y galleta, para darle un toque más bonito. Podéis hacerlo como más os guste.



¡Ya cortar! Ya veréis que bonito queda el corte. Y cuando la probéis os encantará.


Espero que la disfrutéis mucho.



"Cualquier cosa es buena y útil, si es de chocolate". Anónimo.