jueves, 1 de septiembre de 2016

Tarta de rosas (rollos de canela sin gluten)

¡Sí! Estas son mis vacaciones.
¡Qué ganas tengo!
¡Hello, hello!

Ya estoy por aquí de nuevo.

¿Ya habéis tenido vacaciones? ¿O las tenéis ahora? ¡Cómo yo!

Ainss... ¡Qué ganas de desconectar ya!

En fin, que ánimo a todos para comenzar de nuevo con las rutinas y los estudios, y para que no se os haga muy pesada la vuelta, y los madrugones se hagan más llevaderos, os traigo una de mis mejores recetas.


¡Tarta de rosas (rollos de canela sin gluten)!


Esta delicia vale para desayunos, meriendas, postres, tentempiés... En fin, que vale para todo.

Y es una maravilla, ¡increíblemente deliciosa!

Su olor, su aspecto, su sabor...

Ains.. ¡Que ya me están dando ganas de cogerme otro trozo! (Pero no, hay que ser fuerte...)

Si es que, aún recuerdo cuando la hice. Entre su olor y la pinta que tenía, no me pude resistir a que se enfriara del todo. Así que, cuando ya no quemaba mucho, me serví uno de los rollitos.



Cogí un trocito con la cuchara...

Me lo metí en la boca...

Y entonces...

"¡Oh my god!"

Estaba en el paraíso... Bueno, mi paladar estaba en el paraíso. ¡Qué sabor! ¡Qué textura!

Era increíble, ni en mis mejores sueños había imaginado comer algo tan bueno, tan delicioso y... ¡sin gluten!

De verdad, que tenéis que hacerla pero ¡yaaa!

No podéis dejarla pasar, hacerla y ya veréis como no exagero. ¡La devoraréis enseguida!

Así que... ¿a qué estáis esperando?

¡Apuntad yaaa!



TARTA DE ROSAS (Rollos de canela sin gluten)

Ingredientes:

Para la masa:
  • 300 g de harina Mix B de Schär
  • 300 g de harina panificable Proceli
  • 50 g de harina panificable Beiker
  • 100 g de leche en polvo
  • 1 sobre de levadura seca de panadería
  • 1 cucharadita de Psyllium
  • 250 ml de leche
  • 80 g de mantequilla
  • 80 g de azúcar blanco
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1/4 cucharadita de goma xantana
  • 4 huevos

Para el relleno:
  • 150 de azúcar moreno
  • 40 g de harina de arroz
  • 120 g de mantequilla cortada en cuadraditos
  • 4 cucharaditas de canela
  • 1/2 cucharadita de nuez moscada
  • 1/2 cucharadita de jengibre

Para el glaseado:
  • 50 g de azúcar glas
  • 2 cucharadas de nata para montar (¡líquida!)
  • 1 cucharada de agua

Preparación:

Lo primero que vamos a preparar, después de pesar todos los ingredientes, será la masa, ya que requiere bastante tiempo de reposo.


Nota importante: Es una masa tipo pan, así que tratarla como si fuera para eso. Yo lo hice y me salieron estupendos, de muerte, de alucine... En fin, que estaban... ¡Tremendos!










Para ello, calentamos la leche, la mantequilla, la sal y el azúcar blanco hasta que se funda la mantequilla, pero sin que la leche llegue a hervir. Dejamos reposar un rato en el bol, hasta que esté templada.

Este paso es muy importante, ya que si esta demasiado caliente, podemos “matar” a la levadura (recordad que es un hongo, y a mas de 45ºC empiezan a morirse) y nuestros rollitos no subirán tanto.

Mientras se enfría, vamos mezclando las harinas, la leche en polvo, el psyllium, la levadura y la goma xantana.




Cuando ya esta templada la mezcla de la leche, la vamos batiendo a velocidad baja con las varilla, mientras poco a poco vamos añadiendo la mitad de la mezcla de harinas. En este paso tener paciencia, esperar a que se absorba toda la harina para echar más, así os aseguraréis de que se integra bien.




Aumentamos un pelin la velocidad y mezclamos unos segundos. Añadimos los huevos uno a uno, asegurándonos de que se integran bien en la masa antes de añadir el siguiente.

Después de añadir todos los huevos, batimos unos 5 minutos a velocidad máxima, para conseguir una masa homogénea y un poco elástica.



En este momento, cambiamos las varillas por los ganchos amasadores y vamos amasando.

Poco a poco, sin dejar de amasar, vamos incorporando el resto de la mezcla de harinas; de la misma manera que antes, esperando a que se integre bien una entre otra.

Si no tenemos una amasadora con suficiente fuerza, o si solo tenéis las varillas, podéis hacerlo con ayuda de una espátula. Como si estuvierais preparando una masa de pan.

Cuando tenemos toda la mezcla de harinas bien integrada en la masa, aumentamos un pelin la velocidad (o pasamos a amasar con las manos, con ayuda de un film transparente o papel vegetal), y amasamos durante unos 5-7 minuticos más.





Nuestra masa estará lista cuando tenga una textura homogénea y que no se pega mucho, será bastante fácil de manejar y con bastante cuerpo.

Hacemos una bola con la masa y la dejamos reposar, en un lugar calentito, durante 2–2,5 horas, tapada con un trapito humedecido con agua bien caliente.

¡TRUQUITO!: Para que suba mucho más, lo que yo hago es, mientras voy preparando la masa pongo a calentar el horno a 200ºC, y antes de añadir la última parte de la harina lo apago. Cuando ya tengo la masa en el bol tapado abro el horno y dejo el bol cerquita, para que le llegue el calor pero no muy cerca para que le llegue en exceso. Después de un rato, compruebo el horno, y si al meter la mano noto una temperatura agradable, calentita, pero no en exceso, meto el bol y cierro la puerta. Y allí lo dejo hasta que pasa el tiempo.

¡Y sube un montón!

Pero recordar... ¡cuidado con la temperatura! ¡Que no os paséis!

Un ratito antes de que se acabe el tiempo de reposo, preparamos el relleno.


Mezclamos el azúcar moreno, la harina de arroz, la canela, la nuez moscada y el jengibre, y le añadimos los cuadraditos de mantequilla bien fría. Con ayuda de una cuchara vamos mezclando todo, hasta que obtenemos una pasta arenosa de color oscuro, y no tenemos restos de mantequilla.


Reservamos en la nevera.

Sacamos la masa del bol y con ayuda de 2 papeles vegetales la vamos amasando un poco, hasta que pierda el aire y disminuya un poco su volumen. Hacemos una bola y volvemos a dejar reposar unos 20-25 minutos.



Pasado este tiempo, la echamos sobre el papel vegetal y le colocamos otro encima, y vamos estirando la masa en forma de rectángulo, con 1-2 cm de grosor aproximadamente (depende de lo gorditos que queráis los rollos).



¡TRUQUITO!: Para conseguir un rectángulo más o menos con los bordes parecidos, vamos cogiendo los lados y los vamos doblando sobre si, y estirando.

Cuando tenemos la masa bien estirada, con ayuda de una cuchara o espátula, esparcimos el relleno por encima. Aseguraros de que queda toda la superficie bien cubierta menos los bordes.


Una vez listo, con ayuda del papel de horno, vamos enrollando la masa sin apretar demasiado, para que tenga espacio suficiente cuando aumente de tamaño, y sellamos el borde con nata para montar (¡líquida!).



Ahora, cogemos un cuchillo grande, y partimos el rollo por la mitad, luego vamos partiendo la mitad de la mitad, y así hasta que conseguimos la altura o la cantidad de los que queremos. (A mí me salieron unos 8).

Engrasamos una fuente de vidrio o cerámica bonita (para tener una presentación perfecta) apta para el horno, y vamos colocando los rollitos en ella, dejando un poquito de separación entre ellos.

(También vale un molde normal de bizcochos, ¡yo use eso!)

(Vale... ¡es que no tenia!)

Dejamos que doblen su volumen durante una 1-1,5 hora.

¡TRUQUITO!: Para que suban mucho, mientras rellenamos la masa y la cortamos calentamos el horno a 50ºC. Y, antes de colocarlos en el molde, lo apagamos. Después, lo metemos en el horno con la puerta abierta al principio, y luego cerramos la puerta. ¡Y los dejamos que suban!

Cuando han aumentado su volumen, encendemos el horno a 200ºC (si habéis usado el truquillo, ¡sacadlo del horno!).


¿Habéis visto que “pintaca” tienen ya?

Pintamos bastante con la nata líquida y metemos en el horno durante unos 40-45 minutos, hasta que veáis que están bien hechos.

¿Lo estáis oliendo?

(Bueno vale, ya se que no lo veis... (aunque en las fotos sí). Ni lo oléis... Pero lo haréis... siiii... Y os acordaréis de mí, ¡ja, ja!)

Cuando están listos, los sacamos del horno y preparamos el glaseado.

(Sí, ya veréis la pinta que tienen, no os podréis resistir).

Para preparar el glaseado es muy fácil, solo hay que mezclar muy bien todos los ingredientes, sin que tenga grumos. Y obtendremos una crema bien espesita y blanquecina.

Con los rollos aún calientes, echamos el glaseado por encima, hasta cubrir los rollitos. Y dejamos enfriar.

Bueno, aquí ya os lo dejo a vuestra fuerza de voluntad... ¡Que yo no tuve!


Sí, nos los comimos aún calientes, con esa pinta, y ese olor... ¡quién se podía resistir!

Y estaban... ¡Madre mía de mi vida! ¡Cómo estaban!

Calientes... frios... templados...

¡Da igual! Están de muerte.

Por eso no podéis esperar más en hacerla. ¡Tenéis que hacerla ya!

Apunta los ingredientes... ¿Los tienes? ¿Te falta algo?

Si los tienes todos, ya puedes ponerte “manos a la masa”.

En serio, no esperéis más, son una delicia pura.

Y como quiero que lo hagáis ya... ¡os dejo libres! Jaja...

Os estaré esperando en los comentarios y en facebook o instagram, para poder ver vuestras deliciosas tartas de rosas y ver como os ha ido a vosotros.

Nos vemos en el próximo post.

¡Y ánimo con el inicio de septiembre!

Pensad que ya queda menos para navidad.(Vale, soy un poco exagerada, pero funciona como consuelo).

¡Besitos a tod@s mis reposteros!

Os quiero.


"Cuando pensamos que el día de mañana nunca llegará, ya se ha convertido en el ayer" Henry Ford.