martes, 14 de febrero de 2017

Cupcakes de Cupido (Sin gluten)

¡Buenos días a todos!

¡Feliz día de San Valentín! A todos los enamorados, y no enamorados, ya que todos queremos a alguien, ya sean amigos, familiares, mascotitas... Jeje.

Bueno... ¿Cómo lleváis el día? ¿Ya lo tenéis todo preparado para sorprender a vuestras parejas? ¡Espero que sí! Si no... Bueno, también podéis dejarlo para el finde, así tendréis más días para disfrutar.

Hoy os traigo una nueva receta para San Valentín, aunque me hubiera gustado publicarla ayer, pero se me pasó por completo. Así que, os la pongo ahora, para que la hagáis si queréis, o la dejéis para el finde. Se trata de unos "Cupcakes de Cupido", que son básicamente unos cupcakes de fresa, pero que tienen una textura y un sabor que conquistará el paladar de todos. El bizcocho es una versión del "Angel food cake", por eso se me ocurrió la idea de lo de Cupido, porque me recordaba a las nubes y eso, y como el bizcocho queda tan esponjoso, se te deshace en la boca y te transporta al paraíso. Sí, se me acaba de ir la pinza un poco, pero bueno vamos a dejarlo pasar.




En fin, que lo dicho, el bizcocho recuerda a una nube blandita y jugosita, y la crema es una crema de mantequilla francesa, que al no ser tan dulce, te permite disfrutar de todos los matices y sabores de estos delicados cupcakes.

Vamos, que seguro que conquistaréis a esa persona que queréis, o la enamoraréis aún más. Así que no esperéis mucho más en hacerla, que el día pasa muy rápido.

¡Venga mis cupidos, apuntad lo que necesitáis!

¡Y repartir amor por todo el mundo! (Bueno, por donde os pille más cerca, claro.)




CUPCAKES DE CUPIDO

Ingredientes (18 cupcakes):

Para los cupcakes:


  • 5 claras de huevo
  • 90 g de harina de arroz
  • 1/8 cucharadita de sal
  • 110 g de icing sugar
  • 1/2 cucharadita del sobre ácido de las gaseosas
  • 60 g de pure de fresas
  • 70 g de fresas cortadas en trozos (mejor si son deshidratadas)
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • Colorante rojo intenso


Para la crema de mantequilla francesa:


  • 5 yemas de huevo
  • 70 ml de agua
  • 220 g de azúcar
  • 350 g de mantequilla a T º ambiente
  • 60 g de fresas trituradas
  • Colorante azul celeste
  • Decoración que hayamos elegido (corazones, perlas...)


Preparación:

Después de pesar y preparar todos los ingredientes, para que estén a temperatura ambiente, ponemos a precalentar el horno a 180 ºC. En este caso, es importante que por lo menos, no estén recién sacados de la nevera, y se acerquen lo más posible a una temperatura no muy fría (temperatura ambiente).

Lo primero que haremos, será el bizcocho de los cupcakes, que es igual, o por lo menos casi igual, que el "Angel food cake", ya que la idea de "Cupakes de cupido", es por eso. En el bol de la batidora, echamos las claras, la sal y el ácido, y las montamos a velocidad media-alta, hasta que estén a punto de nieve.

Cuando ya tenemos un buen "merenguito", bajamos la velocidad e incorporamos, poco a poco y sin dejar de batir, el azúcar glas (previamente tamizado, así evitaremos que se hagan grumitos). Repasamos los bordes y el fondo, y seguimos batiendo, aumentando un poco la velocidad, durante 1-2 minutos. Sin parar de batir, solo disminuyendo la velocidad, incorporamos la vainilla y el puré de fresas, y volvemos a mezclar a velocidad medio-alta. En el momento que tenemos un merengue bien firme y brillante, vamos incorporando poco a poco el colorante, hasta obtener el color que queremos.

(¡Un cosejo!: Que no os pase como a mí, temiendo que en el horneado perdería color, le puse un par de tonos más oscuro de lo que quería, y por eso me quedaron super rosas. Aunque yo quería un color rosa pastel, más clarito. Por eso, no os paséis mucho, que en el horno más que perder, se gana. Advertidos estáis, jajaja)

Ahora, tamizamos por encima la harina de arroz y, ayudándonos de una espátula, la vamos integrando con movimientos envolventes, con mucho cuidado de que el merengue no se baje. Nos aseguramos de que toda la harina está bien integrada y no queda ningún grumo, y añadimos las fresas cortadas, mezclándolas igual que la harina.

         


Preparamos la bandeja con las cápsulas que hayamos elegido y las vamos rellenando con nuestra "masa-merengue". Para facilitar esta tarea, ya que esta masa no es como las normales, os recomiendo que lo hagáis con ayuda de una manga pastelera, haciéndole un agujero más grande que vuestros trozos de fresa (si no, vamos mal, jaja). De esta manera, solo tendréis que rellenar la manga, colocarla en el centro de las cápsulas, y apretar hasta que la masa alcance casi el borde de la cápsula (ya que no sube en el horno). ¡Veréis que fácil se rellenan así!

   

Ahora, le damos unos ligeros golpecitos a la bandeja, para asentar un pelín la masa, y los metemos en el horno, bajándolo a 170 ºC. Hornearemos unos 20-25 minutos, o hasta que veáis que ya tienen un color doradito y la superficie no se pega al tacto.

Los sacamos del horno y, rápidamente (sin quemarnos, ¡claro!), los ponemos a enfriar sobre una rejilla boca abajo. Esto es muy importante, porque así impediremos que se bajen y nos quedemos sin unos bizcochos perfectos.

   

Mientras se están enfriando, vamos a ir preparando la crema. Esta crema es como un merengue con mantequilla, pero la única diferencia que tiene, es que está hecho con yemas, en lugar de claras.

Lo primero que haremos, será poner las yemas en el bol de la batidora e ir batiéndolas a velocidad media. En un cazo, calentamos el azúcar con el agua hasta alcanzar los 118-120 ºC.

Cuando el almíbar llega a esa temperatura, retiramos del fuego y bajamos la velocidad de la batidora. Poco a poco (en forma de hilo fino), echamos el azúcar cocido en las yemas montadas, teniendo mucho cuidado de apoyarlo en los bordes del bol, para evitar salpicaduras y que no toque las varillas. Una vez que hemos echado todo el almíbar, batimos de nuevo a velocidad máxima para enfriar el merengue.











Comprobamos que el merengue esté a temperatura ambiente, bajamos de velocidad, y le vamos añadiendo poco a poco la mantequilla. Aumentamos la velocidad y dejamos batiendo, hasta que la crema se vuelve consistente y cremosa. En este momento, incorporamos las fresas trituradas y el colorante (en función del color que queramos), y mezclamos muy bien, para que coja más cuerpo y consistencia. Ahora, en una manga pastelera, con la boquilla de vuestra elección, ponemos el merengue y lo dejamos reposar un poquito en la nevera.


¡Y ya nos podemos poner a decorar nuestros cupcakes enamorados!

En este punto, os dejo que elijáis vosotros y dejéis volar vuestros corazones, para que hagáis decoraciones con mucho amor y sorprender a todas las personas a las que se los regaléis.

Porque, estos cupcakes están hechos para repartir amor, ¡por supuesto! Son de Cupido, jaja.

Así que venga, ¡ponles mucho amor!

Para conservarlos, como llevan merengue, os recomiendo que los guardéis mejor en la nevera. Así, la crema se pondrá dura y aguantarán más vuestras decoraciones. Si les ponéis también fondant, guardarlos dentro de una cajita cerrada en la nevera, para que no se humedezca y estropee la decoración.

Y bueno, con esto, ya podéis poneros a trabajar...¡A repartir amor Cupidos!

Disfrutad mucho del día de hoy y sed muy felices.

¡Ah! Y aún me queda una receta más, que espero poder ponerla hoy. Si no, seguro que mañana sí, para que la podáis hacer para el finde.

Y ahora... ¡A disfrutar de San Valentín!

Besitos de amor a tod@s.



"Te quiero, no por lo que eres, sino por lo que soy cuando estoy contigo." Anónimo.